Imagina cazar una partícula que ha cruzado medio universo, que ha atravesado estrellas y planetas como si no existieran y que, al final, deja un diminuto destello de luz en lo más profundo del hielo de la Antártida. Eso es justo lo que se propuso Francis Halzen, y esta semana le ha valido el Premio Nobel de Física 2026.
El galardón reconoce sus «contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico», según recoge Scientific American. Halzen, nacido en Bélgica en 1944 y profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison desde 1972, recibe el premio en solitario. Es el primer ganador único del Nobel de Física desde 1992.
Te presento al neutrino, la partícula más tímida del universo
Los neutrinos son partículas diminutas que casi nunca chocan con nada. Scientific American los describe como la menos comprendida de las 17 partículas fundamentales conocidas. Atraviesan planetas, personas y todo lo que se ponga por delante, y eso los convierte en mensajeros estupendos: nada los desvía ni los frena en su viaje desde los grandes sucesos del cosmos. El problema es que algo tan tímido es dificilísimo de atrapar.
El truco está en el tamaño. Si vigilas una cantidad enorme de materia, de vez en cuando algún neutrino chocará con un átomo y se delatará.
Un telescopio hecho de hielo
La «idea audaz» de Halzen, en palabras del Instituto Americano de Física, fue convertir un gigantesco bloque de hielo antártico natural en un telescopio. Así funciona IceCube, según el AIP y Scientific American:
- Dónde: en el Polo Sur, junto a la base Amundsen-Scott.
- Qué tamaño tiene: alrededor de un kilómetro cúbico de hielo cristalino, lo que lo convierte en el mayor telescopio de neutrinos del mundo.
- Cómo se construyó: se abrieron pozos profundos derritiendo el hielo con chorros de agua caliente y se bajaron por ellos largas cadenas de sensores, a entre kilómetro y medio y dos kilómetros de profundidad.
- Los ojos: 5.160 sensores de luz esperando en la oscuridad.
- El momento clave: cuando un neutrino choca con un átomo del hielo, produce un débil destello de luz azul. Los sensores lo registran y los científicos calculan la energía del neutrino y la dirección de la que vino.

Halzen propuso la idea en 1988. Las obras terminaron en diciembre de 2010, con un coste total de 279 millones de dólares, y el observatorio empezó a funcionar a pleno rendimiento en 2011. En 2013, IceCube ya había detectado 28 neutrinos de alta energía llegados de fuera del sistema solar y abría así una ventana completamente nueva al universo.
Por qué importa
La luz no es la única forma de mirar el cielo. Los neutrinos traen noticias de lugares de los que la luz apenas puede escapar, como el entorno de los agujeros negros o las estrellas que explotan, como recuerda el AIP. Un telescopio de neutrinos permite a los astrónomos «escuchar» esos sucesos de una manera totalmente distinta. Como dijo el director del AIP, cuando la ciencia encuentra una nueva forma de observar la naturaleza, suele descubrir preguntas que ni siquiera sabía plantear.
El propio Halzen se apresuró a repartir el mérito: «Espero que esto sea también un reconocimiento a las personas valientes que se unieron a mí al principio del proyecto», declaró a Scientific American.
Qué pasará ahora
- 10 de diciembre: Halzen recibirá el premio en Estocolmo.
- Un IceCube más grande: en 2019 se aprobó una mejora del detector y en 2020 se presentaron los planes de un «IceCube-Gen2» aún mayor, según el AIP.
- Una sombra en la celebración: Scientific American señala que una propuesta de presupuesto de Estados Unidos para 2027 reduciría a la mitad la financiación de IceCube.
Fuentes
- 2026 Nobel Prize in Physics awarded to Francis Halzen, pioneer of high-energy neutrinos – Scientific American, 6 de octubre de 2026
- AIP Congratulates 2026 Nobel Prize Winner in Physics – American Institute of Physics, 6 de octubre de 2026