En 1935, treinta y cuatro años antes de que el ser humano pisara la Luna, un ingeniero de Granada diseñó un traje para subir a la estratosfera. Y no dentro de una cabina cerrada, sino en una cesta abierta, colgada de un globo, a unos 25 kilómetros de altura. Se llamaba Emilio Herrera Linares, y su traje nunca llegó a despegar.
Su historia es la del GENIOS ESPAÑOLES · Capítulo 2, nuestro nuevo documental. Aquí tienes la guía rápida.
La película recrea escenas históricas a partir de fotografías, planos y documentos de la época; las fotografías reales se indican en pantalla. Si te perdiste el Capítulo 1, Torres Quevedo, también lo tienes en la web.
Un niño que miraba las estrellas
Herrera nació en Granada el 13 de febrero de 1879. Su padre era militar y un gran aficionado a la ciencia y a los globos. En sus memorias, Emilio recordaría que de niño subía al amanecer a la torre de su casa para ver cómo se apagaban las estrellas sobre Sierra Nevada.
Con 17 años entró en la Academia de Ingenieros de Guadalajara y, ya oficial, en 1903 pasó a la Escuela de Aerostación, donde se hizo aeronauta, según su biografía en la Real Academia de la Historia.
Un eclipse visto desde un globo
El 30 de agosto de 1905 hubo un eclipse total de Sol sobre Burgos. Tres globos subieron a verlo, y Herrera iba en uno de ellos, el Marte. A unos 4.000 metros se hizo de noche en pleno día: abajo, un mar de nubes; arriba, la corona del Sol. Herrera se fijó en las «sombras volantes» que bailaban sobre sus manos y sobre la cesta, y propuso que nacían en la propia atmósfera, como cuenta elDiario.es. Fue el comienzo de su trabajo científico.

Sobre el Estrecho, en avioneta
En 1911 se sacó el título de piloto militar en la primera promoción. En febrero de 1914 voló de Tetuán a Sevilla con José Ortiz Echagüe en un pequeño monoplano: pasaron sobre el Peñón de Gibraltar y aterrizaron en Tablada. Desde 2.000 metros, contaría Herrera, los acorazados parecían «barquitos de juguete». El Ejército del Aire lo recuerda como la primera travesía aérea del Estrecho.
Un laboratorio para el viento
Después de la Primera Guerra Mundial pasó de piloto a científico. Diseñó y dirigió el Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos, en Madrid, que funcionó desde 1921 con un túnel de viento entre los más avanzados de Europa. Allí se probaron hélices, aviones, dirigibles y el autogiro de Juan de la Cierva. En 1928 cruzó el Atlántico a bordo del Graf Zeppelin, en su primer viaje de Alemania a Estados Unidos.
El traje: una pequeña nave a su medida
Allá arriba, a 25 kilómetros, el aire tiene unas 40 veces menos presión que en el suelo y la temperatura baja de 50 grados bajo cero. Otros pioneros subieron encerrados en cabinas metálicas selladas. Herrera quería ir en una cesta abierta para moverse y hacer experimentos, así que la cabina tenía que ser el propio traje.
Lo diseñó en 1935 por capas: lana por dentro, caucho hermético en medio y lona reforzada con cables de acero por fuera, con articulaciones de acordeón para doblar brazos y piernas sin perder la presión. Llevaba oxígeno, un micrófono para hablar por radio, un visor de tres cristales contra golpes, rayos ultravioleta e infrarrojos, y una capa plateada para reflejar el sol. Se probó en una cámara de vacío en Cuatro Vientos.
No fue el primer traje presurizado: el aviador estadounidense Wiley Post ya había volado con uno en 1934. Pero el Boletín Oficial del Estado llama a la escafandra de Herrera «precursora de los trajes espaciales».
El vuelo que nunca despegó
En el verano de 1936 estaba todo listo, incluido el globo de seda engomada. Entonces estalló la Guerra Civil. Herrera fue leal a la República, a la que había jurado servir, y su hijo menor, piloto de caza, murió en el frente. La seda del globo acabó convertida en impermeables para soldados, y el traje, que se quedó en Cuatro Vientos, desapareció.
En 1939 se exilió en París. Pensaba que sería por poco tiempo y fue para siempre. Siguió trabajando: calculó la puesta en órbita de un satélite y trayectorias hacia Venus, y llegó a presidir el Gobierno de la República en el exilio. Murió en Ginebra en 1967, dos años antes de que el Apolo 11 llegara a la Luna con trajes presurizados.
Lo que queda
Del traje solo sobrevive la capa plateada, que guardaron unas amigas de la familia en Granada, según elDiario.es. Hoy hay reproducciones en museos españoles. Sus restos volvieron a Granada en 1993, y en julio de 2026 el Gobierno le devolvió, a título póstumo, su empleo de general.
Mira el documental
Herrera nunca llegó a la estratosfera, pero los trajes de los astronautas hacen hoy lo mismo que él imaginó: dar presión, oxígeno, movimiento y un visor contra el sol. Dale al play al Capítulo 2 y, la próxima vez que veas a un astronauta, acuérdate de un ingeniero de Granada con una capa plateada.
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Fuentes
- Real Decreto 569/2026, de restitución del empleo de general a Emilio Herrera Linares – Boletín Oficial del Estado, 14 de julio de 2026
- Emilio Herrera Linares – E. Atienza, Diccionario Biográfico, Real Academia de la Historia, consultado en octubre de 2026
- Emilio Herrera Linares, artífice de la ingeniería aeronáutica española – E. Gudín de la Lama, Llull 46, 2023
- Del aire al «más allá» (memorias) – E. Herrera Linares, Editorial Universidad de Granada, 2018
- Centenario de la Base Aérea de Tablada – Ejército del Aire y del Espacio
- El gran «eclipse español» de 1905 – A. Martínez Ron, elDiario.es, 23 de enero de 2026
- La capa «perdida» de Emilio Herrera – A. Martínez Ron, elDiario.es, 16 de mayo de 2024
- Conserving Wiley Post’s Helmet – National Air and Space Museum, 2015 (en inglés)
- Earth Atmosphere Model – NASA Glenn Research Center (en inglés)
- What Is a Spacesuit? – NASA (en inglés)