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Nueva serie Genios Españoles: Jerónimo de Ayanz, el Leonardo español

by JWCarlin
Recreación de Jerónimo de Ayanz: un hombre de unos cincuenta años con el pelo corto y oscuro, ojos azules, bigote y perilla canosa, con jubón de terciopelo negro y gorguera blanca de encaje, junto a una ventana.

El próximo capítulo de nuestra serie documental GENIOS ESPAÑOLES cuenta la historia de un hombre que en 1602 tuvo a un buzo una hora bajo el agua de un río y dibujó máquinas de vapor casi un siglo antes que los ingleses. El historiador Nicolás García Tapia, que lo rescató del olvido, llama a Jerónimo de Ayanz «el Leonardo español». El capítulo 6, «Jerónimo de Ayanz: el Leonardo español», llega muy pronto.

Un soldado famoso por su fuerza

Ayanz nació en Navarra en 1553 y se crió en el señorío familiar de Guenduláin, cerca de Pamplona. Con 14 años se fue a Madrid como paje del rey Felipe II, donde los pajes también aprendían matemáticas. Después fue soldado: luchó en Túnez, Italia, Flandes, donde lo hirieron de gravedad, y Portugal, y fue caballero de la Orden de Calatrava, como cuenta García Tapia en la revista de historia Asclepio. De su fuerza se contaban historias, y Lope de Vega le dedicó versos.

Un grupo de viejos edificios de piedra y una torre de iglesia entre campos de un verde intenso, con montañas azules al fondo.
Guenduláin, cerca de Pamplona, donde se crió Ayanz, tal como es hoy · Foto: Jialxv, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Bajó a 550 minas

En 1597 el rey lo nombró administrador general de todas las minas de España. Bajó a unas 550 y estuvo a punto de morir por el aire viciado de una de ellas. Esos dos problemas, el agua que inundaba las galerías y el aire que podía matar, fueron el centro de sus inventos, explica un número especial dedicado a él de la revista Centum de la Universidad de Murcia.

Una hora bajo el Pisuerga

En agosto de 1602 la corte estaba en Valladolid. El rey Felipe III bajó por el río Pisuerga en sus galeras para ver el equipo de buceo de Ayanz: un hombre se metió bajo el agua y respiraba por unos tubos, mientras unos fuelles le enviaban aire limpio y unas válvulas dejaban salir el aire usado. En su propio relato, Ayanz escribió que al cabo de una hora el rey mandó salir al buzo, y que este contestó desde debajo del agua que estaba bien y que no quería salir todavía, según García Tapia en la Revista de Indias. Las campanas de buceo de la época se quedaban sin aire bueno a los 15 o 20 minutos.

Pintura al óleo de un rey joven con una gran gorguera blanca, armadura dorada y negra y un bastón de mando, delante de una cortina roja y un mar con nubes.
El rey Felipe III, que vio la prueba de buceo en 1602 y concedió el privilegio de 1606. Retrato de Juan Pantoja de la Cruz, 1606 · Juan Pantoja de la Cruz, Museo del Prado, dominio público.

Casi cincuenta inventos y una bomba de vapor

En 1606 Felipe III le concedió un privilegio real, la patente de entonces, que le daba durante 20 años el derecho exclusivo sobre casi cincuenta inventos, ilustrados con 48 dibujos. El documento se guarda en el Archivo General de Simancas. Entre ellos hay una máquina que usaba la presión del vapor para sacar el agua de las minas inundadas, con dos depósitos que trabajaban por turnos. La Oficina Española de Patentes y Marcas la presenta como la primera aplicación conocida del vapor a una actividad industrial, mucho antes que la patente del inglés Thomas Savery de 1698, en su exposición Grandes Inventores.

El historiador Anton Howes añade un detalle importante en Age of Invention: la máquina de Ayanz empujaba el agua solo con el vapor, así que no era la máquina «atmosférica» que más tarde movió la Revolución Industrial. El privilegio describe también un ventilador de vapor para limpiar el aire de las minas, que podía enviar aire fresco a una habitación si su tubo pasaba por nieve o agua fría: un precedente del aire acondicionado, en palabras de García Tapia. Hay además balanzas de precisión, hornos que ahorraban combustible, un aparato para hacer potable el agua del mar, molinos de viento nuevos y diseños de dos barcos sumergibles.

Olvidado durante casi 400 años

Hacia 1608 Ayanz intentó reabrir la mina de plata inundada de Guadalcanal, en Sevilla. No se sabe si sus bombas de vapor llegaron a funcionar allí. Murió en Madrid el 23 de marzo de 1613 y sus restos descansan en una capilla de la catedral de Murcia. Sus inventos quedaron olvidados hasta que García Tapia encontró el privilegio de 1606 en Simancas, como cuenta en la revista de la Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia. En agosto de 2027 se cumplirán 425 años de la inmersión en el Pisuerga.

Cómo ver la serie

El capítulo 6 llegará muy pronto a nuestro canal de YouTube y a la página de la serie, contado con imágenes reales de archivo y con cada dato comprobado en fuentes fiables. Mientras tanto, puedes ver el capítulo 1, Leonardo Torres Quevedo, el capítulo 2, Emilio Herrera, el capítulo 3, Juan de la Cierva, el capítulo 4, Isabel Zendal, y el capítulo 5, Ramón y Cajal, o todos los episodios en la página de GENIOS ESPAÑOLES. Suscríbete a TechNews en YouTube y activa la campanita para no perdértelo.

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