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¿Tenemos una mente cuántica? Penrose y Faggin, explicados

by Lisa Larsen
Una cabeza de cristal transparente de perfil sobre una mesa clara, con una red luminosa de tubos finos y pequeñas esferas en su interior.

Estás leyendo estas palabras y, en algún lugar dentro de ti, sientes que las lees. La ciencia puede ver qué neuronas se activan mientras lees, pero todavía no sabe explicar cómo esa actividad se convierte en una vivencia. Dos pensadores famosos creen que la respuesta se esconde en la física cuántica: el premio Nobel Roger Penrose y Federico Faggin, el ingeniero que diseñó el primer microprocesador comercial. En casi todo lo demás no están de acuerdo. Aquí tienes sus ideas, una imagen cada vez, y lo que dicen hoy las pruebas.

Por qué importa: si la mente depende de la física cuántica, los ordenadores de hoy, y los chatbots de inteligencia artificial que funcionan en ellos, nunca podrían sentir nada, por muy listos que parezcan. Si no depende, la conciencia es «solo» una forma muy complicada de actividad cerebral, y eso también tiene grandes consecuencias.

Dos fotos de retrato una junto a otra: Roger Penrose, un hombre mayor con pelo canoso y gafas, y Federico Faggin, un hombre mayor con pelo blanco, gafas y chaqueta de tweed.
Roger Penrose (izquierda) y Federico Faggin: los dos creen que la mente es cuántica, de formas muy distintas · Fotos: Biswarup Ganguly, CC BY 3.0 (Penrose, 2011); Intel Free Press, CC BY-SA 2.0 (Faggin, 2011); Wikimedia Commons.

La pregunta que nadie ha resuelto

Cuando pruebas un café o te duele una muela, hay algo que se siente al ser tú. Los filósofos llaman qualia a esas cualidades sentidas. Explicar cómo las señales eléctricas y la química del cerebro se convierten en ellas es lo que el filósofo David Chalmers llamó en 1995 el problema difícil de la conciencia. Los escáneres muestran qué zonas se encienden, pero no por qué existe una experiencia interior.

El problema difícil: actividad cerebral a un lado, experiencia vivida al otro y un signo de interrogación entre ambos.
El problema difícil de la conciencia · Esquema: DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Tres ideas cuánticas que necesitas

La física cuántica describe el mundo de los átomos y las partículas, que funciona de forma muy distinta a la vida diaria. Un sistema cuántico puede estar en varios estados a la vez (superposición); al medirlo muestra un solo resultado (lo que se suele llamar colapso); y dos sistemas pueden compartir un mismo estado, de modo que medir uno te dice algo del otro (entrelazamiento). Estos estados son muy frágiles: el calor y los choques con otras partículas los borran enseguida, un proceso llamado decoherencia. Recuerda esta última palabra, porque es el mayor problema de las dos teorías.

Tres paneles con monedas: una moneda girando para la superposición, una que cae para el colapso y dos monedas unidas para el entrelazamiento.
Superposición, colapso y entrelazamiento, comparados con monedas · Esquema: DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Penrose: comprender no es calcular

Roger Penrose compartió el Premio Nobel de Física de 2020 por su trabajo sobre los agujeros negros. En sus libros La nueva mente del emperador (1989) y Las sombras de la mente (1994) partió de un famoso resultado de la lógica: en 1931 Kurt Gödel demostró que cualquier sistema de reglas coherente capaz de hacer aritmética contiene afirmaciones verdaderas que esas reglas no pueden demostrar. Un matemático humano, sostiene Penrose, puede ver aun así que son verdaderas. Por tanto, comprender no puede ser solo un programa que sigue reglas: en el cerebro tiene que ocurrir algo «no computable». Muchos lógicos y filósofos rechazan ese paso, pero llevó a Penrose a buscar el ingrediente que faltaba en la física.

Un ordenador que sigue reglas, el teorema de Gödel y un matemático que ve que una afirmación es verdadera, hasta la conclusión de Penrose.
El argumento de Penrose a partir del teorema de Gödel · Esquema: DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Orch OR: instantes cuánticos en tubos diminutos

Con el anestesiólogo Stuart Hameroff, Penrose propuso en los años noventa una teoría llamada Reducción Objetiva Orquestada, u Orch OR, que repasaron en Physics of Life Reviews en 2014. Dentro de cada neurona hay microtúbulos, tubos huecos de unos 25 nanómetros de ancho hechos de una proteína llamada tubulina. La teoría dice que la tubulina puede mantener superposiciones cuánticas. La idea física del propio Penrose es que una superposición no puede durar siempre: cuando hay suficiente masa repartida entre estados distintos, la gravedad la obliga a «elegir» uno. Esa reducción objetiva, afinada («orquestada») por la biología de la célula, sería un instante de experiencia consciente.

Cuatro círculos: una neurona, los microtúbulos de su interior, las piezas de tubulina en superposición y la reducción objetiva a un solo estado.
Orch OR, de la neurona a un instante de conciencia · Esquema: DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Una pista de la anestesia

Si los microtúbulos importan para la conciencia, los gases que la apagan en el quirófano podrían actuar sobre ellos. En 2024 un equipo del Wellesley College, en Estados Unidos, dio a unas ratas un fármaco que estabiliza los microtúbulos, la epotilona B, y después el gas anestésico isoflurano. Según publicaron en eNeuro, las ratas tardaron de media unos 69 segundos más en perder la conciencia, y siete de las ocho ratas del grupo principal mostraron el retraso. Los autores dicen que esto apoya un papel de los microtúbulos; también advierten de que es un estudio pequeño y de que el resultado encaja igualmente con explicaciones clásicas. En 2025, el director del equipo, Michael Wiest, defendió en Neuroscience of Consciousness que una base cuántica de la conciencia ya tiene apoyo experimental, algo que otros científicos discuten.

Dos barras que comparan el tiempo que tardaron las ratas en perder la conciencia sin y con un fármaco que estabiliza los microtúbulos: unos 69 segundos más con él.
El estudio de anestesia en ratas de 2024 · Esquema: DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Faggin: primero la conciencia

Federico Faggin dirigió el diseño del Intel 4004, el primer microprocesador comercial, según el Computer History Museum. Hoy defiende lo contrario de lo que supone la mayoría de los científicos. Con el físico Giacomo Mauro D’Ariano presentó una teoría en el artículo «Hard Problem and Free Will: an information-theoretical approach». Su punto de partida es que la información la siente desde dentro el sistema que la contiene, y que la información de la conciencia tiene que ser cuántica. La información cuántica es privada, porque no se puede copiar (el teorema de no clonación de 1982), y sus partes pueden unirse en una sola gracias al entrelazamiento, igual que nuestra experiencia es privada y llega como un único instante. En su esquema, la física clásica cotidiana se apoya en la física cuántica, esta en la información cuántica, y la información cuántica en la conciencia. Faggin lo explica para todos los públicos en su libro de 2024 Irreducible, que concluye que ningún ordenador podrá ser consciente.

Una escalera de cuatro niveles, de la conciencia al mundo cotidiano, y dos recuadros que dicen que la información cuántica y la experiencia son privadas y unificadas.
Faggin y D'Ariano: la conciencia en la base de la realidad · Esquema: DIGITAL WOXTER TECHNEWS.
Un monje budista con túnica granate y faja azafrán medita sentado en una terraza blanca, visto de espaldas, bajo banderas de oración de colores y con montañas del Himalaya al fondo.
Para Faggin, la conciencia no la fabrica el cuerpo: es inherente al ser humano · Ilustración de DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

¿Iluminación, Dios o universo?

Algunas personas llevan estas ideas un paso más allá y las unen a tradiciones espirituales. Las tradiciones budistas llaman iluminación, o despertar, a la meta de la meditación, y hay quien ve en ella una mente que entra en el nivel cuántico de la realidad, donde toda la conciencia está unida en una sola. Faggin usa una palabra parecida: en una entrevista de 2022 con Beshara Magazine describió todo como hecho de «una energía indivisa que tiene el deseo y la capacidad de experimentarse y conocerse a sí misma», a la que llama «Uno», y sitúa el origen de sus ideas en una noche de 1990 en el lago Tahoe en la que, según sus palabras, «me experimenté a mí mismo como amor». Según sus creencias, unos llaman a esa unidad Dios, otros universo o conciencia universal. Esto es filosofía y fe, no ciencia comprobada: ningún experimento ha demostrado que la meditación o la iluminación tengan que ver con estados cuánticos.

Por qué no puedes compartir del todo lo que sientes

Faggin y D’Ariano añaden un argumento llamativo de la teoría de la información cuántica. Un teorema del físico Alexander Holevo (1973) dice que, al medir un conjunto de cúbits, la versión cuántica de los bits, solo se puede leer como mucho un bit clásico por cúbit, aunque un estado cuántico encierra muchísimas más posibilidades. En su artículo lo aplican a la mente: pasar una experiencia cuántica a memoria, palabras o datos clásicos «tiene que ser necesariamente incompleto». Por eso, sostienen, podemos describir el sabor del café pero nunca entregar el sabor mismo a otra persona. La física del teorema es sólida; aplicarlo a la mente es interpretación suya.

Una esfera de flechas que representa un estado cuántico pasa por un embudo y sale como un solo 0 o 1, del que solo una parte llega a la memoria y las palabras.
El teorema de Holevo: como mucho un bit clásico por cúbit · Esquema: DIGITAL WOXTER TECHNEWS.
Una persona con camisa azul claro medita con las piernas cruzadas sobre una roca junto a un lago de montaña en calma, vista de espaldas, rodeada de un suave halo de luz.
Tu experiencia es solo tuya: ninguna medida puede entregársela a otra persona · Ilustración de DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Las objeciones

Las dos teorías son minoritarias y tienen problemas serios. El más conocido es el del cerebro caliente y húmedo. En 2000 el físico Max Tegmark calculó en Physical Review E que la coherencia cuántica en el cerebro desaparecería en unos 10-20 a 10-13 segundos, mientras que las neuronas trabajan en milésimas de segundo. Los defensores de Orch OR discuten los supuestos de esos cálculos. La parte de la gravedad de la idea de Penrose se puso a prueba bajo el macizo del Gran Sasso, en Italia: el experimento, publicado en Nature Physics en 2020, descartó la versión más sencilla del modelo, aunque no todas las formas de colapso ligado a la gravedad. La teoría de Faggin y D’Ariano, por su parte, aún no se ha puesto a prueba en ningún experimento, y críticos como el autor de la reseña de Philosophy Now sostienen que la neurociencia de siempre explica más con menos supuestos.

Una línea de tiempo logarítmica: la coherencia cuántica se pierde en 10 elevado a menos 20 a menos 13 segundos, lejos de los milisegundos en que trabajan las neuronas.
La objeción de la decoherencia · Esquema: DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

La ciencia aún no sabe unir mente y cerebro

Estas teorías cuánticas existen en parte porque la ciencia convencional tampoco tiene una respuesta aceptada. Los investigadores pueden ver qué zonas del cerebro se activan cuando vemos, oímos o sentimos algo, pero todavía no hay una explicación aceptada de cómo esa actividad se convierte en una mente. En 1998 el neurocientífico Christof Koch apostó con el filósofo David Chalmers a que en 25 años se sabría qué mecanismo del cerebro produce la conciencia; en junio de 2023 Koch reconoció que había perdido, como contaron Nature y Scientific American. En 2025 un grupo de laboratorios publicó en Nature una prueba cara a cara de las dos principales teorías no cuánticas, la del espacio de trabajo global y la de la información integrada: los resultados encajaron con algunas predicciones de cada una, pero pusieron en duda ideas clave de las dos. En resumen, nadie sabe todavía cómo encajar la mente y el cerebro, y ese hueco es justo donde Penrose y Faggin hacen su apuesta. Faggin asegura que tiene una explicación, que expone en su libro Irreducible: para él la mente no sale del cerebro, porque la conciencia es la parte más básica de la realidad y el mundo físico, cerebro incluido, se construye encima de ella.

Una línea de tiempo de 1998 a 2023 con la apuesta de Koch y Chalmers, y dos recuadros con las principales teorías de la conciencia, cada una con una predicción clave que falló en 2025.
Mente y cerebro: aún sin una conexión aceptada · Esquema: DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Entonces, ¿tenemos una mente cuántica?

La respuesta sincera es que todavía nadie lo sabe. Penrose y Hameroff sitúan la parte cuántica dentro de nuestras neuronas y hacen predicciones que los experimentos pueden comprobar. Faggin coloca la conciencia en la base misma de la realidad, una idea audaz pero mucho más difícil de poner a prueba. La mayoría de los neurocientíficos cree que la física cuántica no hace falta y que la conciencia nace de una actividad cerebral que aún no entendemos del todo. Lo que ha cambiado es que la pregunta ya no es solo filosofía: los estudios de anestesia, los laboratorios de física bajo tierra y la teoría de la información cuántica tienen algo que decir.

Una tabla que compara a Penrose y Hameroff, Faggin y D'Ariano y la mayoría de neurocientíficos en cuatro preguntas.
Tres respuestas, cara a cara · Esquema: DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Aun así, el simple hecho de que dos científicos brillantes se tomen en serio estas ideas apunta en una dirección completamente nueva. Si tienen razón, podría darnos una nueva forma de entender el sentido de nuestra propia existencia: los seres humanos no seríamos mentes aisladas encerradas en un cerebro, sino parte integral de una conciencia universal.

Claves

  • El problema difícil, cómo la actividad del cerebro se convierte en experiencia, es un tema que sigue abierto. Incluso las principales teorías no cuánticas fallaron pruebas clave en 2025.
  • Penrose y Hameroff proponen sucesos cuánticos en los microtúbulos, cerrados por la gravedad; un estudio de anestesia de 2024 les dio una pista nueva, no una prueba.
  • Faggin y D’Ariano proponen que la conciencia es información cuántica sentida desde dentro, privada e imposible de compartir entera.
  • La decoherencia, la prueba del Gran Sasso y la falta de experimentos sobre la teoría de Faggin mantienen las dos ideas lejos de estar resueltas.

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Fuentes

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