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¿Ha encontrado la ciencia un nuevo tesoro?

by JWCarlin
A pyramid of shiny gold bars stamped 999.9 on a fresh green lab bench, next to a glass beaker filled with mirror-silver liquid mercury that reflects the gold, and two small mercury drops; a green flask and a red cap stand behind.

El sueño más antiguo de la química acaba de pasar por un reactor de fusión. Marathon Fusion, una empresa emergente de San Francisco, asegura que ha usado neutrones de reacciones de fusión para convertir mercurio en oro de verdad, estable, y el 21 de octubre publicó mediciones para respaldarlo, según informan Euronews y Business Today.

Por qué importa: construir centrales de fusión costará una fortuna, y puede que vender solo electricidad no baste para pagarlas. Si la misma máquina pudiera fabricar además unas cuantas toneladas de oro al año, las cuentas cambiarían por completo. La física es correcta. Lo que está por ver es si funciona a lo grande.

Entonces, ¿ha encontrado la ciencia un nuevo tesoro? Todavía no. Lo que hay hoy es un plan ingenioso, calculado por ordenador, para fabricar oro como subproducto de las futuras centrales de fusión, y una primera prueba de laboratorio que nadie ajeno a la empresa ha comprobado. Vamos a separar lo que ya es real de lo que todavía es un plan.

¿Cómo se convierte el mercurio en oro?

En la tabla periódica, el mercurio y el oro son vecinos cercanos: el mercurio tiene 80 protones y el oro, 79. Cambia un protón y cambias de elemento. Es lo que los alquimistas intentaron durante siglos con fuego y pócimas, y lo que la física nuclear sí sabe hacer.

Una tabla periódica de los elementos con el mercurio (80) y el oro (79) destacados uno junto al otro en plata y oro, y un recuadro que muestra el mercurio convirtiéndose en oro con un protón menos.
El mercurio (80) está justo al lado del oro (79) en la tabla periódica · Ilustración de DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Esta es la receta del artículo de Marathon de 2025, paso a paso:

  1. Se parte del mercurio-198, una forma natural y estable del mercurio (alrededor del 10 % del mercurio corriente).
  2. Se le golpea con un neutrón muy rápido (una partícula sin carga del corazón del átomo). El neutrón arranca otro neutrón y deja mercurio-197.
  3. El mercurio-197 es inestable. Con un periodo de semidesintegración de unas 64 horas, captura uno de sus propios electrones, que convierte un protón en neutrón. Ahora tiene 79 protones: es oro-197, el único oro estable que existe.
Esquemas de un átomo de mercurio-198 con 80 protones y de un átomo de oro-197 con 79 protones, ambos con 118 neutrones y seis capas de electrones, unidos por una flecha que indica un protón menos.
Las mismas seis capas de electrones y un protón menos: eso es todo lo que separa el mercurio del oro · Ilustración de DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

El truco está en la velocidad. Ese «arranque» solo ocurre con neutrones de más de unos 9 millones de electronvoltios de energía, según el artículo. Los neutrones de los reactores de fisión actuales son demasiado lentos, pero la fusión de deuterio y tritio (dos formas pesadas del hidrógeno) dispara neutrones a 14 millones de electronvoltios. La fusión es el martillo justo para este clavo.

Vista del interior de una cámara de fusión tokamak en forma de rosquilla: un anillo de plasma rosa y violeta brilla alrededor de la columna central cubierta de placas y se refleja en las paredes metálicas.
Dentro de un tokamak, un anillo de plasma gira alrededor del centro; el mercurio iría en la manta que lo rodea · Ilustración de DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

El plan: una capa de oro dentro de la central

Toda central de fusión de este tipo necesita una manta (en inglés, blanket): una capa gruesa alrededor del plasma caliente que atrapa los neutrones, convierte su energía en calor y fabrica tritio nuevo para seguir funcionando. La idea de Marathon es añadir una capa fina de mercurio, rico en mercurio-198, en la parte interior de esa manta.

Lo ingenioso: cuando un neutrón arranca otro del mercurio-198, salen dos neutrones donde había uno. Las mantas necesitan justo esa multiplicación para producir combustible suficiente, así que, en las simulaciones del equipo, la central sigue fabricando su propio tritio y no pierde producción eléctrica.

La cifra estrella del artículo: unas 2 toneladas de oro al año por cada gigavatio de calor de fusión. Su central de ejemplo, de 1.500 megavatios de calor, produce unas 2,9 toneladas al año. Pasado a electricidad, sale a unas 5 toneladas por gigavatio eléctrico, que es el dato que dieron Kitco e Interesting Engineering en 2025. Las dos cifras describen la misma simulación.

Eso sí, la lista de la compra tiene truco: la central simulada usa mercurio enriquecido al 90 % en mercurio-198, y unas 600 toneladas. Separar átomos de mercurio por su peso a esa escala es todo un reto industrial por sí solo.

Paciencia: un oro que tiene que «enfriarse»

El oro recién salido de la fusión no está listo para un anillo. Una pequeña parte sale en forma de isótopos de oro radiactivos, que proceden sobre todo de una variante más escasa del mercurio. Las cifras del propio artículo:

  • unos 7 años hasta entrar en la categoría más baja de residuo radiactivo de baja actividad en EE. UU.;
  • unos 14 años hasta que ya no haga falta etiquetarlo como radiactivo según las normas estadounidenses;
  • unos 18 años hasta que una onza sea menos radiactiva que un plátano (los plátanos llevan un poquito de potasio radiactivo natural).
Un laboratorio sellado visto desde un pasillo blanco: grandes ventanas dejan ver cajas de guantes de acero y armarios turquesa, junto a una puerta cerrada de color rojo coral con el símbolo amarillo y negro de radiación.
El oro recién salido de la fusión tendría que esperar años guardado antes de venderse · Ilustración de DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Kitco recogió el mismo intervalo de 7 a 17 años de almacenamiento, y Euronews cita a la empresa hablando de hasta 18 años. Marathon sostiene que no es un gran problema, porque casi todo el oro pasa la vida en cámaras acorazadas, y que con un mercurio más purificado la espera se acorta.

Un montón de cadenas, pulseras y anillos de oro brillante sobre una bandeja turquesa, con una señal amarilla y negra de radiación y un estuche de anillo rojo coral detrás.
A los alquimistas medievales les habría encantado · Ilustración de DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Qué hay de nuevo este mes

Hasta octubre, todo esto vivía en simulaciones por ordenador. El 21 de octubre, Marathon anunció en X que había fabricado oro a partir de mercurio con neutrones de fusión «el mes pasado», a un ritmo diez veces mayor que el récord del CERN de 2025, y publicó mediciones de rayos gamma (la huella energética de los átomos radiactivos) con señales de mercurio-197 y oro-197.

Para hacerse una idea, ese récord del CERN es famoso. En el Gran Colisionador de Hadrones, los roces entre núcleos de plomo crearon unos 86.000 millones de núcleos de oro entre 2015 y 2018, apenas 29 picogramos (billonésimas de gramo), y cada uno se deshizo una fracción de segundo después, según informó el CERN en mayo de 2025 (ScienceAlert lo cuenta de forma muy amena). Diez veces una cantidad diminuta sigue siendo una cantidad diminuta.

Y la letra pequeña importante: Marathon no ha dicho cuánto oro obtuvo, qué pureza tiene ni qué cifra del CERN superó, y nadie ajeno a la empresa ha revisado todavía los datos, como señalan Euronews y Gadget Review. El artículo de 2025 sigue siendo una prepublicación sin revisión por pares. Y el reactor experimental de Marathon es pequeño: 1 kilovatio de potencia de fusión, según su web, más o menos la millonésima parte de una central.

Por qué ilusiona a la fusión: el dinero

La electricidad se vende barata. En el ejemplo del artículo, una central de fusión de 3.000 millones de dólares que solo venda electricidad a 50 dólares el megavatio hora apenas cubre gastos a lo largo de su vida. Si se añade oro por valor de 300 millones de dólares al año (una suposición de los autores), calculan que la central pasa a valer más de 3.000 millones de dólares extra. Por eso dicen que el oro podría duplicar los ingresos de una central de fusión.

¿Hundirá el precio del oro? No a corto plazo. El mundo extrae unas 3.300 toneladas de oro al año, según el Servicio Geológico de EE. UU.. Euronews calcula que incluso 100 centrales así añadirían unas 500 toneladas al año, en torno al 14 % de lo que sale de las minas. Y ninguna central de fusión vende todavía electricidad. El físico Adrian Bevan escribió en The Conversation que, sobre el papel, es posible fabricar oro a partir de mercurio en un reactor de fusión, pero que sus supuestos no podrán comprobarse hasta que existan centrales de fusión reales.

Qué viene ahora

Entonces, ¿un nuevo tesoro? De momento es una receta prometedora, no un hallazgo. Tres cosas que vigilar: la versión revisada por pares del artículo, cifras reales del experimento de septiembre (cuántos átomos de oro, a partir de cuánto mercurio) y un laboratorio independiente que lo repita. Si llegan, la fusión habrá encontrado un negocio paralelo muy brillante. Pase lo que pase, una empresa de fusión midiendo átomos de oro recién hechos en su propio laboratorio es un titular precioso para 2026: a los alquimistas les habría encantado.

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Fuentes

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