Aquí va un plástico que lleva incorporado su propio equipo de limpieza. Un grupo de investigadores de Japón ha mezclado cantidades diminutas de enzimas naturales «comeplásticos» en plásticos compostables, y el resultado se descompuso casi por completo en las profundidades del mar, según publican en Nature. A 757 metros bajo la superficie, las láminas prácticamente habían desaparecido en cinco meses.
¿Por qué importa? Los plásticos que se venden como «compostables» suelen descomponerse, sí, pero en una planta de compostaje industrial, con calor y llena de microbios hambrientos. En el mar, y sobre todo en el fondo marino, frío y oscuro, pueden durar muchísimo. El nuevo truco consiste en darle al plástico sus propias enzimas, para que no tenga que esperar a que lo encuentren los microbios adecuados.
Enzimas con interruptor de encendido
Las enzimas son las tijeras diminutas de la naturaleza: proteínas que cortan moléculas grandes en trozos pequeños. El equipo de la Universidad de Tokio, la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre (JAMSTEC) y la Universidad de Gunma usó dos naturales, la cutinasa y la lipasa, capaces de cortar los enlaces químicos de los plásticos de poliéster. Según el anuncio de las universidades, recogido por IBTimes Japón, las enzimas se añaden mientras el plástico se calienta y se moldea.
Lo ingenioso es lo que los investigadores describen como un «interruptor de inicio» de la biodegradación. Mientras el plástico está seco, las enzimas no hacen nada y el objeto funciona con normalidad. Cuando acaba en el agua, las enzimas se despiertan y empiezan a cortar. En las pruebas, los plásticos con enzimas mantuvieron una resistencia y una flexibilidad parecidas a las de los normales.
De un puerto a 5.500 metros de profundidad
El equipo probó cuatro poliésteres compostables con nombres de trabalenguas (PBS, PBSA, PCL y PBAT) en lugares muy distintos:
- Un puerto a 2-6 metros de profundidad. En el muelle de JAMSTEC en Yokosuka, en la bahía de Tokio, las finas láminas de prueba casi desaparecieron en un mes. Incluso un 0,1 % de enzima en peso bastó para una descomposición rápida en agua de mar costera.
- El mar profundo, a 757 metros. Frente a Misaki, al sur de Tokio, tres de los plásticos (PBS, PBSA y PCL) se descompusieron casi por completo en cinco meses.
- El abismo, a 5.503 metros. En el fondo más profundo, frío y con una presión enorme, la descomposición fue más lenta: el artículo la califica de «moderada». Aun así, las láminas con enzimas se degradaron más rápido que las normales en todos los puntos profundos.
Las muestras de las profundidades se colocaron y recogieron con el sumergible tripulado japonés Shinkai 6500 y pasaron allí entre 3 y 18 meses.
Desaparece de verdad, no solo se hace más pequeño
Una gran preocupación con los plásticos «degradables» es que se limiten a romperse en microplásticos. Aquí los investigadores comprobaron la química: encontraron moléculas pequeñas resultantes de la degradación, y las mediciones de consumo de oxígeno (señal de que los microbios se estaban comiendo esos trozos) respaldaron la mineralización. Esa es la palabra científica para convertir el plástico en dióxido de carbono y agua.
El trabajo continúa la investigación anterior del mismo grupo. En 2024 demostraron que los microbios del fondo marino, entre 757 y 5.552 metros, pueden digerir algunos plásticos biodegradables, pero que la degradación se frena con la profundidad y que el popular bioplástico PLA no se descomponía en absoluto, como informó Science Japan. Incorporar enzimas es la respuesta a la pregunta «¿y si allí no están los microbios adecuados?».
Qué significa para ti, y qué viene ahora
No esperes encontrar bolsas con enzimas en el súper la semana que viene. El estudio es una prueba de concepto: no aborda el coste, la fabricación a gran escala ni los efectos a largo plazo, y solo funciona con estos poliésteres compostables, no con plásticos de uso diario como las botellas de PET o las bolsas de polietileno. Y, por supuesto, no es ninguna excusa para tirar nada al mar.

Pero apunta a un futuro útil para los objetos que se pierden con facilidad en el mar, justo donde fallan los plásticos «compostables» de hoy. La ciencia de materiales no deja de sorprendernos, desde aleaciones que aguantan -253 °C sin romperse hasta hilos que llevan circuitos, y unos plásticos que se limpian solos serían una novedad muy bienvenida.
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Fuentes
- Enzyme-embedded polyesters for accelerated biodegradation in the deep sea – Huang, Iida, Isobe, Kabe, Omura, … Nomaki, Kasuya, Iwata, Nature, 21 de octubre de 2026 (en inglés)
- University of Tokyo team speeds biodegradable plastic breakdown up to 80-fold – IBTimes Japón, 23 de octubre de 2026 (en inglés)
- The University of Tokyo demonstrates that biodegradable plastics can be degraded by microorganisms in the deep ocean – Science Japan (JST), abril de 2024 (en inglés)