Tras casi 22 años vigilando las explosiones más violentas del universo, el observatorio Swift de la NASA ha vuelto a casa. Cayó a la atmósfera terrestre el miércoles 4 de noviembre de 2026, a las 13:39 hora peninsular española, sobre el norte de Sumatra, en Indonesia, según la NASA. Casi todo se desintegró, aunque algunas piezas podrían haber sobrevivido.
Por qué importa: Swift se diseñó para una misión de dos años y funcionó más de diez veces ese tiempo. Además, deja la historia de un rescate audaz que estuvo a punto de salir bien.
Qué hacía Swift

Swift despegó el 20 de noviembre de 2004 para cazar estallidos de rayos gamma, las explosiones más brillantes que se conocen, que se producen cuando colapsan estrellas gigantes o chocan estrellas muertas. Su secreto era la rapidez. Cuando aparecía un estallido en el cielo, Swift se giraba en minutos y avisaba a telescopios de todo el mundo.
- Más de 2.000 estallidos de rayos gamma y más de 1.400 supernovas estudiadas, según Spaceflight Now.
- 2005: el primer resplandor posterior visto de un estallido corto de rayos gamma, un destello de solo 0,03 segundos.
- 2008: un estallido a 7.500 millones de años luz llegó a verse un momento a simple vista.
- 2017: una intensa luz ultravioleta de los restos de dos estrellas de neutrones fusionadas, después de que los detectores de ondas gravitacionales notaran el choque.
Por qué cayó
Swift no tenía motor propio. El aire tenue del borde del espacio lo fue frenando poco a poco y, según la NASA, la fuerte actividad solar calentó e infló la alta atmósfera, lo que aumentó el frenado más de lo previsto. Entre febrero y agosto, el equipo llegó a inclinar la nave para frenar su caída y ganar tiempo.
El rescate que no llegó
La NASA pagó 30 millones de dólares a la empresa Katalyst Space para enviar una nave robótica que agarrara a Swift y lo subiera más alto. Despegó el 3 de julio. Una semana después falló un interruptor de los volantes que la orientaban y la nave empezó a dar vueltas. La NASA canceló la captura el 19 de agosto. Swift hizo su última observación el 20 de octubre.
La NASA calculó en 1 entre 2.100 la probabilidad de que alguna pieza hiciera daño a alguien.
Qué viene ahora
Swift ya no está, pero su ciencia sí. Sus datos, unos 12 terabytes usados en cerca de 7.000 artículos científicos, siguen abiertos a cualquiera en el archivo de la NASA. Y el rescate fallido fue un primer intento de reparar en órbita un viejo satélite científico, algo que los ingenieros querrán conseguir la próxima vez.
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Fuentes
- NASA’s Swift Observatory Re-Entered Atmosphere – NASA Science, 4 de noviembre de 2026
- NASA’s Neil Gehrels Swift Observatory to burn up this week – Spaceflight Now, 3 de noviembre de 2026
- NASA space telescope crashes back to Earth after two decades – BBC Sky at Night Magazine, noviembre de 2026
- NASA’s Swift telescope falls to Earth after nearly 22 years in space – ScienceDaily, 6 de noviembre de 2026