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El Webb pilla una posible supernova a los días de estallar

by JWCarlin
Recreación artística de una estrella que explota: un núcleo blanco incandescente estalla entre capas de gas rojo y magenta, con estrellas azules cerca.

El telescopio espacial James Webb ha pillado lo que parece una estrella explotando en el universo joven, y la ha visto apenas unos días después del estallido. El destello, bautizado como AT 2026abck, está en una galaxia tan lejana que su luz salió cuando el universo tenía poco más de mil millones de años. Un equipo liderado por astrónomos de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign lo describe en un nuevo estudio publicado en arXiv, del que se ha hecho eco Phys.org.

Por qué importa: las estrellas que explotan, las supernovas, son la forma en que el universo fabrica y reparte muchos de los elementos que forman los planetas y a nosotros mismos. Cazar una en sus primeros días permite saber cómo eran la estrella y su entorno justo antes de morir. Conseguirlo en el universo primitivo, donde las estrellas nacían en condiciones muy distintas, es rarísimo. La mayoría de las supernovas lejanas se descubren semanas o meses después.

Busca las diferencias, versión cósmica

El hallazgo sale de NEXUS, un gran programa de observación del Webb que vuelve a mirar la misma zona del cielo más o menos cada dos meses. Ese ritmo convierte al telescopio en un gigantesco juego de las siete diferencias. El 28 de mayo de 2026, ese punto estaba vacío. En la siguiente visita, unos 71 días después, había una nueva luz que no paraba de crecer: más de 1,4 magnitudes en unos 12 días, contados en el tiempo propio de la explosión, lo que significa que su brillo se multiplicó por más de tres y medio.

Dos copias impresas de la misma zona del cielo una al lado de otra; en la segunda ha aparecido un pequeño punto de luz nuevo junto a una galaxia.
Busca las diferencias: volver a mirar el mismo cielo cada dos meses revela destellos nuevos · Ilustración de DIGITAL WOXTER TECHNEWS.

Desde aquí es increíblemente tenue. Con una magnitud de unos 27,4, es varios cientos de millones de veces más débil que las estrellas más tenues que se ven a simple vista en una noche oscura. Solo un telescopio con el enorme espejo y los ojos infrarrojos del Webb puede distinguirla.

¿A qué distancia y cuánto de joven?

En el universo lejano, los astrónomos miden la distancia con el corrimiento al rojo (z): como el universo se expande, la luz que lo atraviesa se estira hacia colores más rojos, y cuanto mayor es el estiramiento, más lejos y más antigua es la fuente. La galaxia de AT 2026abck tiene un corrimiento al rojo de 5,02. Su luz lleva viajando unos 12.500 millones de años.

Analizando su luz, el equipo calcula que el estallido se captó entre 4 y 10 días después de la explosión, contados en el tiempo de la propia galaxia. En ese momento era sorprendentemente caliente y enorme:

  • Unos 17.000 grados en su superficie brillante, unas tres veces más que la superficie del Sol.
  • Un radio de unas 46 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Si la pusiéramos en lugar del Sol, su borde llegaría mucho más allá de la órbita de Neptuno.
  • Más brillante y más caliente que cualquiera de las 34 supernovas cercanas del mismo tipo con las que se comparó, a una edad parecida, según el estudio.

Una primicia sin lupa cósmica

El Webb ya ha señalado más de 200 posibles supernovas hasta un corrimiento al rojo de alrededor de 6, recuerda Phys.org, pero muy pocas vistas a los pocos días de estallar. La única otra supernova a esta distancia confirmada con un espectro, llamada Eos, estaba ampliada hasta unas 30 veces por una lente gravitacional: un cúmulo de galaxias enorme que, desde delante, curva y aumenta la luz de lo que hay detrás. AT 2026abck no tuvo esa ayuda. Los autores la presentan como el primer destello de este tipo detectado con solidez a un corrimiento al rojo de 5 o más en una zona normal del cielo, sin ampliar. Y eso es una buena noticia: indica que los rastreos habituales del Webb pueden cazar más.

Su posición ayuda además a descartar impostores. Está entre dos partes de su galaxia, a miles de años luz del centro, lo que hace poco probable que sea una llamarada del agujero negro central.

¿Por qué «posible»?

Aquí va la advertencia sincera. El equipo no tiene un espectro de la propia explosión, esa huella en forma de arcoíris que confirmaría qué es exactamente. El análisis se basa en su brillo a través de varios filtros de color, y la distancia sale del espectro de la galaxia. La explicación favorita del equipo es una supernova de tipo II (una estrella masiva cuyo núcleo colapsó) que choca contra una densa capa de gas que la estrella expulsó poco antes de morir. Aun así, no pueden descartar del todo otras opciones, como una supernova «superluminosa», extrapotente, pillada mientras aún subía de brillo. El estudio es un preprint, así que todavía no ha pasado la revisión por pares.

Qué pasará ahora

El tiempo lo dirá, y nunca mejor dicho. Una supernova de tipo II debería apagarse rápido en luz ultravioleta, mientras que una superluminosa seguiría ganando brillo. Observaciones más profundas con el espectrógrafo del Webb podrían zanjarlo. En cualquier caso, una estrella que murió hace 12.500 millones de años acaba de posar para su primer plano, apenas unos días después de empezar su último acto.

Fuentes

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