El próximo capítulo de nuestra serie documental GENIOS ESPAÑOLES cuenta la historia de una máquina pensada para no entrar en pérdida: si se le paraba el motor, bajaba despacio, casi en vertical. Es el autogiro, y su inventor fue Juan de la Cierva, un ingeniero nacido en Murcia en 1895. El capítulo 3, «Autogiro: el avión “paracaídas”», llega muy pronto.
¿Por qué importa? Las palas articuladas que Cierva ideó para su autogiro fueron la clave para que un ala giratoria pudiera volar, y se convirtieron en una idea fundamental para el helicóptero, según el Museo del Aire del Ejército del Aire y del Espacio y la Medalla Daniel Guggenheim que recibió en 1932.
Un accidente que lo cambió todo
En 1919, un gran bombardero que Cierva había diseñado para un concurso del Ejército se estrelló en un vuelo de prueba y quedó destruido. Un avión normal necesita velocidad para mantenerse en el aire: si vuela demasiado despacio, las alas dejan de sustentarlo y cae. Es lo que se llama entrar en pérdida. Cierva se propuso construir una máquina que no cayera al perder velocidad y que pudiera aterrizar despacio, como cuentan la Real Academia de la Historia y la mención de la Medalla Guggenheim.
Su respuesta fue un rotor que no mueve el motor: es el propio aire el que lo hace girar, lo que los ingenieros llaman autorrotación. Sus tres primeros intentos se volcaban de lado, porque la pala que avanza contra el viento sustenta más que la que retrocede. La solución fue una bisagra en la raíz de cada pala, para que subiera y bajara sola en cada vuelta y así se igualaran las fuerzas.

Enero de 1923: la máquina que bajaba despacio
El C.4, su primer autogiro con palas articuladas, voló en enero de 1923 en Getafe, cerca de Madrid, pilotado por el teniente Alejandro Gómez Spencer. Cierva tenía 27 años. Los testigos describieron descensos notablemente lentos y casi verticales, según contó la revista británica Flight en mayo de 1923, y un artículo español traducido ese mismo año por la NACA, la antecesora de la NASA, aseguraba que podía posarse en vertical y sin velocidad.
Hay un vínculo con nuestro capítulo anterior. El autogiro se ensayó en el túnel de viento del Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos, en Madrid, que dirigía Emilio Herrera, el ingeniero de la escafandra estratonáutica del capítulo 2. Según el certificado publicado en 1923, el propio Herrera firmó el acta del vuelo en circuito cerrado de 4 km que hizo el autogiro el 31 de enero de 1923.

Cómo ver la serie
El capítulo 3 llegará muy pronto a nuestro canal de YouTube y a la página de la serie, contado con fotografías reales de archivo y con cada dato comprobado en fuentes fiables. Mientras tanto, puedes ver el capítulo 1, Leonardo Torres Quevedo, y el capítulo 2, Emilio Herrera, o todos los episodios en la página de GENIOS ESPAÑOLES. Suscríbete a TechNews en YouTube y activa la campanita para no perdértelo.
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Fuentes
- Una mirada a Juan de la Cierva, inventor del autogiro – Museo de Aeronáutica y Astronáutica, Ejército del Aire y del Espacio, 2021
- Juan de la Cierva y Codorniu – Adolfo Roldán Villén, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia
- Medalist for 1932: Juan de la Cierva – Daniel Guggenheim Board of Award / AIAA
- The «Autogiro» – M. Moreno-Caracciolo, NACA Technical Memorandum 218, julio de 1923
- The Cierva «Autogiro» – Flight, 24 de mayo de 1923 (reproducción)
- Pitcairn-Cierva Autogiro Company of America PCA-1A – Smithsonian National Air and Space Museum
- Emilio Herrera Linares, artífice de la ingeniería aeronáutica española – Enrique Gudín de la Lama, Llull 46 (92), 2023